El Palacio de los Príncipes-Obispos de Lieja

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La Historia de Lieja se remonta al neolítico, pero su consideración de villa no se produjo sino hasta finales del siglo VII. Ligada la ciudad durante siglos a los origenes de Carlomagno, nacido según diferentes fuentes, en las cercanías, su auge económico y social, sin embargo, no se produjo sino hasta la aparición del primero de los príncipes obispos con los que contó la ciudad.

Historia del Palacio de los Príncipes Obispos

Fue Notger, el primero de ellos, en el año 930, quien dispuso el desarrollo de la ciudad y quien la consolidó como una de los grandes baluartes monáquicos y religiosos del norte de Europa.

Fue precisamente bajo el gobierno de Notger cuando hacia el año 1.000 comenzó a construirse el Palacio de los Príncipes-Obispos, emblema monumental de la ciudad y referente de la céntrica plaza de Saint Lambert, donde se encuentra localizado.

Desgraciadamente, nada nos ha llegado de aquel primer gran palacio pues un incendio lo arrasó en el año 1185.

Su reconstrucción llegaría poco después de la mano de otro de sus gobernantes, príncipe-obispo como aquel, Raoul de Zahringen, mas Lieja, como en general, toda Bélgica, por su estratégica situación, rodeada de históricos grandes imperios, siempre ha contado con una historia pródiga en guerras de poder y en grandes tragedias.

Nuevamente el palacio fue destruido en el año 1468, en esta ocasión, por las tropas de Carlos I de Valois, apodado el Temerario, duque de Borgoña.

Una nueva reconstrucción, esta vez definitiva, se llevaría a cabo casi un siglo después, en el año 1526, esta vez por el príncipe Érard de la Marck, quien encargó la labor al arquitecto Arnold van Mulcken.

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La fachada sur data del siglo XVIII, y en su interior cuenta con dos grandes patios, uno de ellos, el cual se puede visitar, el Gran Patio de Honor, está rodeado por sesenta bellísimas columnas renacentistas, con motivos de decoración realmente sorprendentes, con frecuentes referencias al descubrimiento del nuevo mundo, y en las que podemos encontrar, en la primera de las columnas, una Flor de Lis, pero a diferencia de la heráldica habitual francesa, donde también aparece, con solo dos pistilos, en clara referencia a la Flor de Lis de Florencia.

La última ampliación fue realizada en el año 1849, bastantes años después de que Lieja hubiera dejado de ser un principado, cuando se le construyó el ala occidental, bajo las directrices del arquitecto Jean Charles Delsaux.

Hoy día ocupan las dependencias de este elegante palacio los servicios provinciales de Lieja y el Palacio de Justicia.

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1 comentario

  1. El Palacio de los Príncipes-Obispos de Lieja es un edificio magnífico, como dices, «un emblema» de la ciudad. ¡Muchas gracias!

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