Breve Historia de Lieja

Lieja Mosa

A orillas del río Mosa se encuentra la ciudad de Lieja (Liège), el más importante enclave turístico de la región de Valonia. Orgullosa de su historia, conservadora de sus tradiciones y con un sorprendente patrimonio arquitectónico, Lieja posee motivos de sobra para merecer una visita.

Se sabe por los restos arqueológicos que el lugar que ocupa la ciudad ha sido habitado desde hace el neolítico, pero hasta el año 696 no pasó de ser una pequeña y tranquila villa. Su auge y posterior transformación en ciudad vendría de la mano de un terrible suceso acaecido entre sus fronteras, el asesinato del Obispo de Maastricht, Lamberto, quien recibiría el título póstumo de Santo. Las masivas peregrinaciones a la capilla erigida en honor del recién nombrado San Lamberto, provocaron el traslado de la diócesis desde Maastricht hasta Lieja. Con el consiguiente aumento de la influencia religiosa, la otrora pequeña villa se convertiría en pocos años en un importante enclave de peregrinaje.

Aunque no se sabe con seguridad, la mayoría de teorías apuntan a que fue en Herstal, en los alrededores de Lieja, donde nació Carlomagno (742). Tanto éste, como sus seis generaciones anteriores, poseen estatuas en el centro de la ciudad de Lieja. La historia y el folclore de la ciudad quedarían inexorablemente unida a la vida del monarca carolingio

Monumento en Lieja

En el año 930 nace el primero de los príncipes obispos de Lieja, Notger, quien impulsaría en gran medida el desarrollo de la ciudad y la consolidación de Lieja como principado. En el año 1000 y durante el reinado de Notger, comienza la edificación del Palacio de los Príncipes Obispos en la Plaza Saint-Lambert de Lieja, aunque este primer palacio no llegaría a cumplir los 200 años, ya que en 1185 un incendio lo redujo a escombros. El monarca Raoul de Zahringen ordenaría su reconstrucción al poco tiempo, pero resultó nuevamente destruido durante el saqueo de la ciudad en 1468 por parte de las tropas de Carlos el Temerario. Casi un siglo después, en 1526, el príncipe Érard de La Mark pondría en marcha un nuevo intento de reconstrucción del palacio, encargando el trabajo al arquitecto Arnold Van Mulcken.

Una curiosidad acerca del palacio es que, en los ornamentos de sus 60 columnas, podemos encontrar numerosas referencias a indios americanos y a conquistadores. La decoración está inspirada en el descubrimiento del nuevo mundo, y posee una curiosa referencia en la primera columna que encontramos al entrar, una Flor de Lis (muy popular en la heráldica francesa), pero ésta tiene dos pistilos. Estos dos pistilos son propios de la Flor de Lis de Florencia.

El principado de Lieja duraría apenas 8 siglos, ya que al tiempo que estallaba la revolución francesa (1789), se produjo un reflejo de ésta en la provincia valona, que se prolongaría hasta 1795, en un delicado baile de poder entre el pueblo y la monarquía.

Entre los años 1795 y 1815 y tras varios intentos de liberarse del yugo de la monarquía y una anexión a la nueva República de Francia, el antaño principado de Lieja quedaba dividido en tres regiones. La derrota de Napoleón en Waterloo y la consiguiente pérdida de influencia por parte de Francia en la provincia, propició que en el Congreso de Viena, Ourte (una de las tres regiones en que fue dividida), fuera anexionada al reino de los Países Bajos. Es a esta región a la que hoy conocemos como la provincia de Lieja.

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